
Por Antón Baiges i Balleste
Lo virtuoso es la tolerancia, lo práctico es la tolerancia, lo justo es la tolerancia, las cosas nunca pueden permanecer igual.
Amar a tu país no consiste en que todo permanezca estático, tal como lo encontramos al nacer, el ambiente social en que nos desenvolvemos es ya fruto de una evolución, de lo contrario sería más injusto aun.
Debemos plantearnos muy seriamente, quienes somos, de dónde venimos, a donde vamos, generalmente no podemos escoger, estamos situados en un lugar determinado, este es nuestro país que no hemos escogido.
El origen de cada país es muy variado, solo tienen en común siglos de injusticias humanas, unos fueron dominados, esclavizados, estos los dominadores tenían a su vez a su pueblo también dominado.
El patriotismo ha sido históricamente un factor determinante para inducir a las masas hacia movimientos muy concretos e interesados a favor de las clases dominantes.
El amor a la patria es un sentimiento pequeño-burgués, abarcando desde el simple proletario a la alta burguesía, la aristocracia en su tiempo también lo eran, en este caso esta entrega a la patria justificaba todos sus privilegios.
“” DIOS, PATRIA, REY””, ha sido un mensaje muy caro para la sociedad, estos tres elementos han producido millones de muertos en nuestra historia, para ser justos debemos añadir un cuarto elemento “”LAS IDEOLOGIAS””, que tampoco se quedaron cortas al exigirnos sacrificios.
Es lógico asentarnos en un espacio determinado, es lógico defender este espacio de los intrusos, esto ha sido así durante siglos, solo invasiones foráneas cambiaban nuestra manera de ser, nosotros somos fruto de estas evoluciones forzadas en gran manera.
Ahora las invasiones son pacificas, la inmigración afecta a casi todos, los necesitamos y con el tiempo influirán en nuestra sociedad, estos cambios no tienen por qué ser negativos, pero seguro llegaran.
Para mi ””patriota “” convencido esto es un paso atrás, para mis hijos no lo es tanto, para mis nietos será algo natural, nacerán en otro ambiente, todo es pues muy relativo.
Morir por la patria es algo muy valorado por los descendientes del héroe, para mi es mucho mejor vivir por la patria trabajando para lograr una mejor justicia social.
Todo radicalismo es malo, per se, da igual que sea religioso, patriótico, ideológico, quizás tenía razón aquel analfabeto policía, que me decía, yo solo trabajo para poder darme pequeñas satisfacciones.




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