De la gran labor social de los Jesuitas en Paraguay, 1609-1768
Por Antón Baiges i Balleste
Creo que es justo hablar de un tema que si bien es conocido históricamente, ha sido poco divulgado.
Los Jesuitas llegaron a esta zona del Paraguay a finales del siglo XVI, fueron tres, un portugués, un irlandés y un catalán, hombres de gran formación religiosa, integridad moral, sin pretensiones materiales.
Inmediatamente se encontraron con los intereses de los colonizadores, que secuestraban a los indígenas para utilizarlos como esclavos o venderlos en otras latitudes, principalmente eran los portugueses paulistas o los colonizadores españoles.
Los Jesuitas creyeron necesario para proteger a los indios Guaranís, habitantes de la zona, la necesidad de crear comunidades exclusivas para ellos, recibieron el nombre de “” reducciones “”
Se trataba de una “” utopía cristiana “”, crearon unos poblados protegidos de las pretensiones de los encomenderos, respetaron su cultura, sus costumbres, disponían de bienes privados y comunes, les ayudaron en el desarrollo de sus habilidades profesionales.
Es de reconocer que los Jesuitas intentaban llevarlos al conocimiento del cristianismo, de una forma muy delicada, a través del tiempo, eran muy receptivos, inteligentes, músicos por naturaleza, limpios, organizados, trabajadores.
En la reducción existía una plaza central, con una iglesia, respetaron su lengua, si bien también enseñaban el castellano, con el fin de poder comunicarse con otros grupos sociales, tardaron años para hacerles entender que la poligamia no era lo más acertado, todo muy despacio sin imponer normas extrañas para ellos.
Tenían su organización para proteger y ayudar a las viudas, a los huérfanos, una verdadera obra social, una labor muy avanzada para la época.
En los 150 años que duro esta experiencia humana social, no hubo ningún levantamiento, no mataron a ningún Jesuita, siempre les respetaron.
Trabajaban el hierro, la plata, eran muy buenos carpinteros, fabricaban telas, expertos en instrumentos musicales, además de ser pescadores y cazadores.
Llegaron a existir 80 de estas reducciones, todas cercanas al rio Paraná, en la actualidad solo existen restos de unas 30, algunas de ellas reconocidas como patrimonio de la humanidad por parte de la UNESCO.
En botánica se utilizan voces de origen latino y griego, le sigue en importancia voces de origen guaraní, eran conocedores también de zoología y agricultura.
Como era de esperar tuvieron grandes enemigos en toda clase de colonizadores, portugueses, españoles que habitaban en la zona, intentaron de las autoridades imperiales y también religiosas acabar con esta actividad Jesuítica, ellos se escudaban que solo debían obediencia al Papa de Roma, no a los reyes de España.
Cuando en 1768, el rey Carlos III de España expulso a los Jesuitas de todos sus territorios, en la metrópoli y en las colonias, empezó el fin de esta gran obra social.
Su desaparición no fue inmediata, nombraron nuevos administradores en estas Reducciones, poco a poco se fueron desmontando, algunas veces violentamente, en otras los hombres y mujeres Guaraníes se desplazaron a zonas urbanas, donde se desenvolvieron muy bien, conocían oficios para poder defenderse económicamente, prosperaron.
En la actualidad no son pocos los descendientes, que recuerdan con agradecimiento, la gran labor de estos 50-80 Jesuitas que dedicaron su vida para librarlos de la esclavitud.
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