La soledad de la clase media minoritaria en RD ( I )
…En sociedades como la dominicana el conglomerado social mayoritario es pobre; por tanto, éste sufre la pobreza material pero no la soledad propia de las minorías.
Pedro Samuel Rodríguez-Reyes
Resumen:
El presente escrito trata sobre minorías y mayorías sociales. Examina lo relativo a unos beneficios psico-sociales de validación que disfrutan los individuos que pertenecen al conglomerado socio-económico mayoritario de cualquier nación, independientemente se trate de la franja social media o de la clase pobre. De igual manera, examina la sensación de exclusión en que perviven los individuos que pertenecen a los grupos socio-económicos minoritarios.
No se atribuye simulación ni equívocos a lo que es socialmente mayoritario. Lo mayoritario simplemente ES y se impone sin tutelajes. Así, desde la particular visión del conglomerado social pobre y mayoritario dominicano, la clase media minoritaria representa lo equivocado, lo relativo y la simulación. Es esa la sensación de exclusión que enfrentan las minorías sociales; es esa la soledad de la clase media dominicana.
Introducción:
…La secular carencia de entrenamiento en cuestiones referentes a fricciones y luchas sociales sería parte de las razones por las que la Clase media dominicana no posee aún la capacidad de asumir la defensa de los intereses que les son inherentes.
Antes de introducirnos en las formulaciones principales del presente escrito creemos necesario dedicar unos párrafos a la exposición de algunas consideraciones previas.
Para empezar, consideramos que a pesar de que aún carece de una clara conciencia de su propia franja social, la Clase media minoritaria y tradicional dominicana es probablemente el segmento humano donde mejor se han atenuado los factores que marcaron el origen contrastante de nuestro pueblo. Esa Clase media, como resultante social, es posiblemente el producto mejor decantado en la fragua de nuestra historia y el menos directamente impactado por influencias de estructuras tradicionales provenientes del pasado colonial.
Desafortunadamente, el refugiarse permanentemente al interior de su propio y estrecho ámbito de clase le habrá mutilado la posibilidad de poseer una lúcida conciencia de su propia franja social. Involucrarse con la Clase social Mayoritaria-pobre en los fragores de unas relaciones de defensa y de cuestionamientos mutuos, hubiese devenido en saludable ejercicio de toma de conciencia para ambos estratos sociales.
Esa secular carencia de entrenamiento en cuestiones referentes a fricciones y luchas sociales sería parte de las razones por las que la Clase media dominicana no posee aún la capacidad de asumir la defensa de los intereses que les son inherentes, y en consecuencia, habría de esperarse que -como ha estado ocurriendo-, instancias políticas se aprovechan permanentemente de la debilidad que tal carencia representa.
En el presente escrito no tratamos sobre las particularidades de las Clases sociales pobres o de los Segmentos sociales medios sino que examinamos las implicaciones referentes a grupos humanos pertenecientes a estratos socio-económicos numéricamente Mayoritarios y a estratos socio-económicos minoritarios. Es decir, nuestro interés está centrado en las implicaciones de minorías y de Mayorías sociales.
Alcances y pretensiones del presente escrito. Valores y malestares sociales:
…Así, este esquema torna descaradamente utilitaria la relación de las dirigencias político-partidistas con una Clase media incapaz de aportar el caudal de votos que posee el poderoso Conglomerado social Mayoritario-pobre.
En el presente trabajo, adrede nos alejamos de abordar el análisis mediante los conocidos criterios económicos y de todo lo relativo a luchas de clases, y en cambio examinamos unos aspectos a los que posiblemente se les ha prestado poca atención. Nuestras reflexiones tratan, en efecto, de que independientemente del estrato social en que se inserte un colectivo humano determinado, sea ese este de clase media o de clase pobre, la sola proporción numérica del grupo social al que pertenece un individuo, otorga a éste el disfrute de ciertos valores –si la proporción numérica del grupo al que él pertenece es mayoritaria- o al contrario, determina en él el afrontamiento de ciertos malestares como la exclusión y la soledad, si su grupo social es minoritario.
En otras palabras, esto quiere decir que, por un lado, en países en donde la Clase Social Media es la Mayoritaria (Estados Unidos, Francia, España…), los individuos que allí pertenecen a los Colectivos humanos minoritarios pobres son quienes afrontan y sufren la doble condición de pobreza material en adición a la soledad socio-psicológica a que es sometido todo grupo humano minoritario. En el otro escenario, en sociedades como la dominicana (y como en la mayoría de los países latinoamericanos) sucede a la inversa; esto es: el Conglomerado Social Mayoritario es pobre, por tanto, éste sufre la pobreza material pero no la soledad propia de las minorías. Consecuentemente, en nuestro país, la soledad y la exclusión socio-psicológica tienen una víctima propiciatoria definida: la minoritaria Clase media tradicional.
Es esta la razón del título del presente trabajo: “La soledad de la clase media minoritaria”, puesto que a nivel global, no toda clase media es necesariamente minoría.
La soledad de la Clase media dominicana es una categoría social de construcción relativamente reciente. La magnitud de esa soledad es directamente proporcional a la dimensión de la novedosa presencia de la Clase social Mayoritaria-pobre en el escenario de la nación. En épocas cuando el Conglomerado social Mayoritario-pobre dominicano no había emergido de su invisibilidad, la Clase media minoritaria y tradicional gozaba de un protagonismo indiscutible por siglos y generaciones. No obstante, de forma casi repentina los roles han estado invirtiéndose puesto que los actores involucrados en el proceso han cambiado la procedencia de su estrato social. Por tal razón, ayer primaban los Valores sociales de la Clase media tradicional mientras hoy adquieren presencia masiva los Valores sociales de la Clase Mayoritaria-pobre emergente.
Este proceso representa un avance socio-histórico; pero un avance con sus correspondientes costos y con sus acreedores y deudores sociales específicos. Uno de tales costos es la soledad, la exclusión y la victimización política que paga la Clase media minoritaria dominicana como deudor de las acreencias sociales del Conglomerado Mayoritario-pobre.
Si quisiéramos dar un ejemplo concreto de ello, sólo observemos cómo uno de esos costos es asumido por la Clase media que subsidia parte importante de los servicios que el Conglomerado Mayoritario evade a causa de su desafortunada y permanente invalidez económica. Pero esa causa posee una motivación adicional y determinante. Se trata del respaldo que ese Conglomerado recibe de parte de dirigentes que cuidan su capital político representado por ese Colectivo-pobre numéricamente Mayoritario en función de votantes. Así, este esquema des-importantiza, victimiza y torna descaradamente utilitaria la relación de la dirigencia político-partidarista con una Clase Media incapaz de aportar el caudal de votos que posee el poderoso Conglomerado Social Mayoritario-pobre. La minoritaria Clase media es convertida así en el forzado pivote que subsidia a una clase Mayoritaria que ignora el artificio, y cuyo beneficiario final es el político que manipula a ambos.
La Clase media minoritaria dominicana afronta entonces el doble malestar de, por un lado, es víctima de la natural soledad a que inconscientemente le arroja el Conglomerado social Mayoritario, y en adición, es víctima del permanente castigo de las dirigencias político-partidarias mediante el esquema arriba señalado. Lo peculiarmente penoso de la situación de la Clase media dominicana es la doble carencia de una lúcida autodefensa de sus intereses de Clase y a la vez la inexistencia de un Colectivo social que le preste auxilio. Al parecer, los infortunios de la Clase media dominicana vienen siempre en pares: doble carencia, doble malestar; como sino de un tándem peculiar que no le aporta ni le alivia.
No es el interés de las presentes reflexiones el estudiar las sociedades de naciones cuya masa poblacional Mayoritaria sea de clase media. Nuestro interés básico está enfocado en el examen y las repercusiones socio-psicológicas en pueblos donde la Clase media es el segmento social minoritario. En el presente trabajo tratamos de estudiar la minoritaria Franja Social Media de República Dominicana verificando las posibles causas e implicaciones de su exclusión, su malestar y su soledad.
No tratamos aquí sobre la conocida, inhumana y clásica exclusión económica de las masas desposeídas. Más bien nos interesa examinar el ámbito de una soledad peculiar en donde son lanzados y arrinconados los segmentos sociales minoritarios (sean éstos de Clase media o Pobre) por los Conglomerados sociales Mayoritarios (sean de Clase media o Pobre). Estos Conglomerados Mayoritarios están investidos de la seguridad y del soporte psicológico que otorga lo mayoritario y plural que norma, evalúa, califica, descalifica y es la base y el canon de la cultura popular, tradicional y mayoritaria en una determinada sociedad-nación. Los Conglomerados Mayoritarios, además, representan con sus votos el mayor capital político con que cuentan los partidos de cualquier nación.
Reconocemos que buena parte de las reflexiones referentes a los temas tratados en el presente escrito son instancias tal vez escasamente examinadas, por lo que abordarlos posee quizás los riesgos propios de toda novedad. Ese abordaje se ve agravado por la escasa o nula bibliografía de apoyo y por la carencia de debates previos. En tal virtud, la solicitud de una lectura indulgente se hace necesaria.
No es de la competencia del presente escrito el realizar un examen socio-histórico de las minoritarias y tradicionales Clases económicamente altas criollas; pero en trabajo aparte trataríamos de realizar algunas reflexiones respecto a –entre otros- aspectos atinentes a su origen, trayectoria y las implicaciones de su interacción con el resto del conjunto social. Otro aspecto a estudiarse sería el caso de que aunque económicamente poderoso, este colectivo social ha tenido escasa influencia en el ámbito de la cultura nacional a causa de la evidente extra-minoritaria proporción numérica de sus miembros. Por otra parte, la soledad de los miembros este colectivo social pueda que esté compensada por sus atributos económicos, pero tal vez sea esa una percepción elemental y simplista. La ascendencia de este colectivo, contrario a lo que de general se piensa, no es de larga data. Pero –reiteramos- el alcance del presente trabajo desbordaría su competencia si pretendiese examinar aquí tales detalles. Esperemos.
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