Esa sonrisa dice mucho... Demasiado. Más de lo que pudiéramos imaginarnos. Dice de lo que ha sido y sería capaz esa mujer en situaciones de alta temeridad y riesgo; de presión, de trance, inclusive sórdidas y criminales, y enfrentarlas de lo más quitada de bulla.
De eso, de lo que es capaz, dio una señal cuando el pasado septiembre fue apresada en un apartamento en el que se decomisaron varios bultos cargados con 4.6 millones de dólares, y, mientras era conducida por agentes de la Dirección de Drogas y otros organismos, entre las muy pocas coss que dijo, se le escuchó exclamar: "Falta otro bulto".
Después de ahí su fuga, luego de haber sido favorecida con una medida de coerción, y se sabía que con esa huida procuraba el reencuentro con el hombre más buscado por las autoriades dominicanas para entonces, José D. Figueroa Agosto, de quien se reconocía como su amante.
En efecto, se pudo determinar luego que Sobeida Feliz Morel, también la mujer más buscada por las autoridades dominicanas por meses, y por la que se ofrecía una recompensa de 5 millones de pesos por quien pudiera dar información sobre su paradero (además de 5 millones por Figueroa), se había reencontrado con su hombre y se había podido
El sábado 17 de este mes de julio Figueroa Agosto, a quien también se le conoce como Junior Cápsula en Puerto Rico, su tierra de origen, fue arrestado por agentes de la Dea, el Fbi, los "marshalls" y otros organismos oficiales; y 8 horas más tarde se entregó a las autoridades, para reencontrarse con su hombre, luego del arresto, Sobeida.
A ella la trajeron el miércoles pasado, con un retorno espectacular que da la impresión que fue articulado por las propias autoridades dominicanas, convocando a los medios de comunicación para el aeropuerto militar de San Isidro, y luego desviando el avión que la traía hacia el aeropuerto internacional Las Américas.
A Sobeida la entrario por Las Américas y partieron de inmediato rumbo a la cárcel Najayo/Mujeres. Los medios, los periodistas, quedaron todos desorientados, sin declaración de la hasta hacía poco fugitiva ni de las autoridades que fueron a buscarla a Puerto Rico, y con apenas una imagen de la mujer saliendo del avión que la retornó a su país captada por el periódico Diario Libre.
El viernes pasado la mujer fue conducida a una audiencia al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva y se la vio toda glamorosa, impecablemente vestida (a pesar del casco protector que le pusieron como medida de seguridad), un maquillaje que hacía lucir un rostro límpido, sano, gracioso y jovial... Y, en medio de todo aquello, resaltaba, para asombro de los que estaban en la sala audiencia y los que veían el espectáculo a través de las trasmisiones en vivo de televisión, su desenfadada sonrisa.
Sonreía despreocupada e intercambiaba temas con Mary Peláez, quien también guarda prisión en Najayo/Mujeres por el mismo caso y se encuentra en una situación parecida a la suya, aunque jamás en los mismos niveles de compromiso ante las autoriadades, como si estuviesen recordando travesuras de muchachas.
Sobeida, quien había sido declarada en rebeldía por las autoridades judiciales luego de su fuga, ahora está de vuelta ante esas autoridades. Es ficha clave por ser la mujer/amanete y cómplice del hombre que se considera el responsable de dirigir una red criminal de alta peligrosidad, dedicada a las más disímiles actividades ilícitas.
Una red criminal que, hasta donde se sepa, ha dejado como secuela en nuestro país 9 personas muertas: Bianca la Gorda, Alex el Pelotero, Omar Antigua Polanco, Niño Pata Corta, Juan Arturo Donastorg, el ex coronel José amado González González, Rubén Soto (propietario de la repostería La Francesa), y dos de los empleados de éste último.
En medio de 9 personas, millones de dólares de procedencia sucia, oscura, y un hombre condenado a 209 años de prisión en una cárcel puertorriqueña por asesinato, secuestro, tortura, conspiración y otros cargos, Sobeida sonríe. En medio de ese cuadro, ella sonríe. Es mucho lo que dice esa sonrisa.
Esa sonrisa dice que es capaz de cualquier cosa, inclusive de domar el demonio de hombre con el que decidió convivir en los últimos tiempos. Un hombre al que reconocen como sicario y torturador en Puerto Rico y quien en su afán de evadir a las autoridades por años ha transformado su rostro con cirugías y ya el Junior Cápsula de entonces es irreconocible para quienes le conocían en la Isla del Encanto; y todavía no se tiene claro si el Cristian Almonte, el Ramón Sánchez o el Felipe Rodríguez de la Rosa es el José Figueroa Agosto que hace algún tiempo comenzaron a perseguir las autoridades dominicnas, que finalmente fue capturado por organismos oficiales puertorriqueños.
Con ese hombre ha convivido Sobeida y parece haberlo "domado". Conociendo todo su historial, sabiendo sobre la base de cuáles actividades ha acumulado la fortuna que ostenta ese (capaz de ofrecer 30 millones de pesos por la cabeza de un jefe de la Policía y 30 millones de pesos por la de un jefe de la Dirección de Drogas) y consciente de que sus pasos van dejando tras de sí asesinatos tan numerosos que pueden poblar un cementerio.
En medio de todo eso, Sobeida sonríe... Un reloj de altos quilates, una cartera al último "guay" de la moda, no es nada frente a su sonrisa en medio de ese escenario. (La foto es de El Caribe).