
En una serie de reuniones de grupos de discusión que se llevaron a cabo en todo Haití desde el 26 de febrero hasta el 5 de marzo, niños, niñas y jóvenes de 5 a 24 años de edad compartieron sus opiniones y puntos de vista sobre los temas que les afectan, como las cuestiones de género, la discapacidad, la violencia y el abuso, la reducción del riesgo de desastres y sus derechos y responsabilidades en el marco de la recuperación de su país del terremoto del 12 de enero.
Las organizaciones humanitarias dedicadas a los asuntos de la niñez sostienen que para lograr la transformación y reconstrucción de Haití es imprescindible que se tengan en cuenta las opiniones de los niños, niñas y jóvenes con respecto al futuro de su país y que se facilite su participación en todos los aspectos relacionados con la recuperación.
En un reciente estudio de evaluación de los riesgos posteriores al desastre en el que participaron más de 1.000 niños y niñas, muchos dijeron que lo que les parecía más importante era poder regresar a clases y reanudar su educación a la brevedad posible. “Quiero que todos los niños conozcan sus derechos y que éstos sean respetados”, explicó Daphmika, una niña de Puerto Príncipe de 15 años de edad. “También deseo que todos tengan acceso a la educación”.
Pese a que el Gobierno de Haití ha destacado su compromiso en dar prioridad a las necesidades de los niños, niñas y jóvenes, las consecuencias del terremoto han complicado en gran medida la difícil tarea de garantizar el bienestar de los habitantes más jóvenes del país. Muchos de los más de un millón de niños y niñas de las zonas afectadas por el terremoto ya vivían en circunstancias vulnerables antes del desastre natural y ahora confrontan riesgos aun mayores debido a que han perdido sus familias, están separados de ellas, o sufren desplazamiento, desnutrición, enfermedades, traumas psicológicos o abusos.
Para que Haití pueda emerger de la situación de desastre como un país donde los niños, niñas y sus familias pueden sobrevivir y prosperar, será necesario realizar una respuesta holística que cuente con fondos internacionales de manera sostenida y que brinde acceso a la educación y a la atención de la salud de buena calidad. También es necesario que se reconozca que los niños y jóvenes cuentan con abundantes recursos, y que pueden ser agentes de cambios y protagonistas de su propio desarrollo.





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