
Lo que se ha estado dando en las Grandes Ligas con el problema de los esteroides en los últimos años no es un asunto contra los peloteros hispanos o la tinos en sentido general, es contra los dominicanos de manera particular.
El rol protagónico logrado por estelarísimos jugadores criollos en Las Mayores llegó a colocarlo en un primer plano, relegando a planos secundarios y terciarios a otras reconocidas figuras de otros países, especialmente de los Estados Unidos, que es la nación dueña del negocio.
El jugador mejor pagado en toda la historia del Béisbol de Grandes Ligas, Alex Rodríguez, es de origen dominicano. Sammy Sosa se convirtió en la figura más rutilante en la época en que compitió con Mike McGuire conformó probablemente la pareja jonronera más impactante de toda la historia del béisbol (pudiéramos estar equivocados en estav valoración y pueden corregirnos).
Lo de Manny Ramírez es harto conocido. Uno de los mejores salarios de la pelota a pesar de un temperamento que algunos dirigentes y gerencia de equipos consideran inmanejable.
Tenemos el caso de Miguel Tejada y ahora llegamos a David Ortiz. Todos son verdaderas estrellas de las Grandes Ligas y a todos los han vinculado al consumo de esteroides. Otras grandes figuras dominicanas del béisbol deben tener su barba en remojo, porque es probable que les tengan guardados sus expedientes para cuando lo entiendan pertinente.
De la lista de los 104 peloteros que, según la famosa investigación aquella, dieron positivo al dopaje, han filtrado, básicamente, los nombres de las figuras dominicanas más relevantes de las Grandes Ligas: Alex Rodríguez, Manny Ramírez, David Ortiz...
Sólo habían filtrado David Seguí, Barry Bonds, Sammy Sosa, Jason Grimsley y Alex Rodríguez. Ahora a los criollos Sammy Sosa y Alex Rodríguez les suman a Ramírez y Ortíz. Y son los de los dominicanos los nombres que más se baten en los medios de comunicación y sobre los que recaen los más resonantes escándalos, con excepción de lo de Barry Bonds.
De los 104 que dieron positivo al dopaje sólo 7 nombres han sido revelados, menos del 1%, de los cuales 4 son dominicanos, dos de estadounidenses y un pnameño.
Y existe un empecinamiento en condenar a jugadores por un pecado que (el consumo de esteroides) fue un asunto normal en todo el ámbito y en la inmens mayoría de los peloteros de Grandes Ligas.
En el caso de David Ortiz, después del 2003 le han hecho todas las pruebas habidas y por haber, y todas han dado negativas, y, a partir de entonces es que el hombre ha sido grande con su bate, cuando se ha demostrado y réquete-demostrado que no los está consumiento.
Lo que se concluye con todo esto es que, ante la singular estelaridad que han alcanzado los dominicanos en Grandes Ligas, pretenden dañar su imagen de buenos jugadores y sus exitosas trayectorias. Lo que se da aquí es una persecución, no contra peloteros latinos que son íc onos, sino contra íconos dominincanos del Béisbol de Las Mayores.