DISTRITO NACIONAL.- La alharaca que armaron entidades protectoras de animales y medios de comunicación de los Estados Unidos con Pedro Martínez y Juan Marichal por aparecer en una pelea de gallos es, sencillamente, un gran ridículo; una alarma sin sentido.El gallerismo es parte de la cultura del dominicano, como lo es de otras naciones latinoamericanas, y al dominicano que se le antoje tiene todo el derecho de participar de esa práctica en su territorio, porque es permitida por las autoridades y, función de ello, no contraviene ninguna ley.
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Si las peleas de gallos están prohibidas en Estados Unidos, en República Dominicana no. Ni Pedro Martínez ni Juan Marichal han cometido delito alguno por aparecer en una gallera de su país.
Han participado de esa actividad en su territorio natal. No lo han hecho en territorio estadounidense. Si lo hacen en Estados Unidos el reclamo que hacen las entidades protectoras de animales y medios de comunicación de esa nación, entonces sí tendría sentido, porque lo harían en un territorio extraño donde existe una prohibición al respecto.
Lo que irrita de todo esto es el hecho de que mientras entre los estadounidenses se prohíben las peleas de gallos y mientras las entidades referidas y medios de comunicación se escandalizan con que Pedro Martínez y Juan Marichal participen de ellas en su país, en la poderosa nación norteamericana se tiene el boxeo (donde se masacran humanos hasta haceles brotar sangre a más no poder de sus caras) es uno de los deportes más seguidos, celebrados y aplaudidos durante sus veladas. El sadismo ahí es mucho más pronunciado que en cualquier otra competencia.
Pedro Martínez y Juan Marichal, dos luminarias de la historia del béisbol de Grandes Ligas, no han cometido delito alguno ni han ofendido a nadie. Ellos son dominicanos y participaban en una pelea de gallos en su país, una actividad inherente a la cultura del dominicano.




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